Mostrando entradas con la etiqueta Yacimientos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Yacimientos. Mostrar todas las entradas

viernes, 4 de enero de 2013

La Muralla Árabe de Madrid

La muralla árabe de Madrid constituye hasta la fecha el vestigio arquitectónico más antiguo de la que hoy día es la capital de España además de la urbe más poblada de nuestro país, representando el núcleo inicial en torno al cual se desarrolló la propia ciudad.

Arquitectura defensiva musulmana en Madrid. Siglo X
Su origen hay que encontrarlo en una fortificación musulmana, denominada Mayrit, ordenada construir en la segunda mitad del siglo IX, durante el emirato de Muhammad I (852-886). La elección de su ubicación no parece haber sido casual, al erigirse en un promontorio que dominaba una amplia y fértil vega desde la margen izquierda del río Manzanares, estableciéndose además a modo de plaza fuerte defensiva entre los pasos de la Sierra de Guadarrama y la importante ciudad de Toledo frente a posibles incursiones de los reinos cristianos del norte, al igual que ocurre con otras fortalezas de similares características erigidas en la vertiente sur de la sierra como Talamanca, Calatalifa o Alcalá.




Recreación del Madrid del siglo XI (desde el oeste).
Este primitivo recinto fortificado tendría un perímetro aproximado de un kilómetro y ocuparía una superficie de unas cuatro Has, extendiéndose grosso modo sobre el espacio donde hoy día se sitúan la plaza de la Armería, la Catedral de la Almudena, el final de la Calle Mayor en su conexión con la Cuesta de la Vega, parte del Parque de Mohamed I (donde es visible un lienzo completo y varios cubos de la muralla), atravesando por la calle Bailén por el sur hasta el edificio de Capitanía y llegando hasta las calles Factor y Rebeque por el este. En su interior albergaba la medina y una mezquita (situada ésta en el solar que ocupó hasta 1868 la primitiva Iglesia de la Almudena), mientras que al norte, separado de la medina, se erigía el alcázar (probablemente bajo el actual Palacio Real).

Muralla árabe de Madrid sobre el callejero actual
El recinto amurallado de Mayrit poseía tres puertas de entrada: en la parte septentrional se encontraba la Puerta de la Sagra (o de la Xagra), situada en el entonces denominado Campo del Rey, en lo que hoy día es la Plaza de la Armería. Al este la Puerta de Santa María, llamada así por estar cerca de la Iglesia de Santa María, era también conocido como "de la Almudena" por comunicar la antigua Almudena con la Medina. Fue derribado en 1570 con el objeto de ensanchar la calle para el paso de Ana de Austria, la que fuera última esposa de Felipe II, construyéndose en 1672 una nueva puerta que heredó el mismo nombre, también hoy inexistente. Finalmente, al suroeste se encontraba la Puerta de la Vega,  que comunicaba el recinto defensivo con las vegas del río Manzanares. De ella se conserva su torre defensiva derecha en el lienzo de muralla existente en la Cuesta de la Vega, en el parque de Mohamed I.


Vestigios de la muralla árabe en el Madrid actual
Desde la perspectiva del Madrid de comienzos del siglo XXI aún es posible rastrear lo que fue esa primera cerca defensiva musulmana, ya que ésta es visible en algunos puntos. El tramo de mayor longitud lo encontramos frente a la entrada a la cripta sur de la Catedral de la Almudena, en la denominada Cuesta de la Vega. En esta zona se han documentado unos 120 metros de lienzo de muralla, en gran parte integrados en el parque del Emir Mohamed I, recientemente acondicionado y en el que también se instalado una práctica maqueta explicativa del trazado y las superficies que ocuparon en su día las murallas árabe y cristiana. En esta zona el lienzo de la muralla árabe llegó a alcanzar los 8 metros de alto y una anchura de 2 metros.

Vistas de la muralla árabe de Madrid desde el Parque Mohamed I

Muy cerca de allí, en unos garajes de la Cuesta Ramón que corresponden al bloque de viviendas de la calle Bailén 12, ubicados junto a los arcos del viaducto de la calle Segovia, podemos encontrar otro fragmento de muralla conservado, actualmente integrado en los propios garajes.


Fragmento de Muralla integrado en los garajes de Cuesta Ramón.
Las intervenciones arqueológicas dirigidas por Esther Andreu, dentro del proyecto de construcción del futuro Museo de las Colecciones Reales (cuya inauguración está prevista para el año 2015), han sacado a la luz entre los años entre 2007 y 2010 otros 70 metros lineales de la muralla además de diversas estructuras arquitectónicas identificables con casas musulmanas, las primeras que aparecen en Madrid. Estas viviendas poseen una superficie media de unos 90 metros cuadrados y disponen de sótano, planta baja con pozo y planta alta. Una parte de este tramo de muralla formará parte del contenido expositivo del futuro museo, que se localiza en un terreno aterrazado entre el Campo del Moro y los costados occidentales de la Catedral de la Almudena y la Plaza de la Armería.


En la parte inferior izquierda de la fotografía se observan las estructuras arquitectónicas del siglo IX halladas durante los trabajos de construccion del Museo de las Colecciones Reales.
   
Finalmente existe otro ejemplo más de arquitectura defensiva vinculado a la Mayrit musulmana, aunque construido dos siglos después de la muralla del periodo emiral; se trata de una atalaya del siglo XI, conocida como Torre de los Huesos, cuyos cimientos fueron hallados durante las obras de ejecución de un aparcamiento subterráneo en la Plaza de Oriente. Estos restos han sido consolidados para quedar expuestos dentro del propio aparcamiento.


Atalaya conocida como Torre de los Huesos. 
Aparcamiento Plaza de Oriente
Para saber más:

ANDREU MEDIERO, E. (2000): Excavaciones arqueológicas en la Plaza de la Armería de Madrid. Informes de las excavaciones arqueológicas. Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales. Ministerio de Educación y Cultura. 
ANDREU MEDIERO, E. (2007): "El Madrid medieval". Caesaraugusta, 78, pp. 687-698 
CABALLERO, L. et alii (1983): "Las murallas de Madrid. Excavaciones y estudios arqueológicos (1972-1982)". Estudios de Prehistoria y Arqueología Madrileña, 2, pp. 9-182.
CÁMARA MUÑOZ, A. y GUTIERREZ MARCOS, J. (1993): Castillos, fortificaciones y recintos amurallados de la Comunidad de Madrid. Consejería de Educación y Cultura de la Comunidad de Madrid, pp. 170–181.
FERNÁNDEZ UGALDE, A., MARÍN PERELLÓN, F. J., MENA MUÑOZ, P. y SERRANO HERRERO, E. (1998): Las murallas de Madrid. Arqueología medieval urbana. Comunidad de Madrid, Dirección General de Patrimonio Cultural.
GARCÍA ESCALONA, E. (1990): "Madrid medieval actual", en DE MIGUEL RODRÍGUEZ, J. C., El Madrid medieval. Sus tierras y sus hombres. Asociacion Cultural Al-Mudayna, pp. 239–251. 
MENA MUÑOZ, P. y NOGUERAS MONTEAGUDO, M. E. (1990): "Excavaciones urbanas anteriores a 1985 y política arqueológica urbana de la Comunidad de Madrid". Exposición Madrid del siglo IX al XI : Madrid, octubre-noviembre 1990, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Comunidad de Madrid, Dirección General de Patrimonio Cultural, pp. 223–245.
MONTERO VALLEJO, M. (2003): El Madrid Medieval. Ed. La Librería, pp. 49–86. 
MONTERO VALLEJO, M. (2007), "Madrid musulmán", en FERNÁNDEZ GARCÍA, A., Historia de Madrid. Instituto de Estudios Madrileños, pp. 88–92. 
PÉREZ VICENTE, D. (1990), "Excavaciones arqueológicas en el solar número 21 de la calle Segovia". Exposición Madrid del siglo IX al XI : Madrid, octubre-noviembre 1990, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Comunidad de Madrid, Dirección General de Patrimonio Cultural, pp. 261–266. 
PRIEGO, C. (1990): "Origen y evolución urbanística de la plaza de los Carros". Exposición Madrid del siglo IX al XI : Madrid, octubre-noviembre 1990, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Comunidad de Madrid, Dirección General de Patrimonio Cultural, pp. 267–275. 
SOLER, A. y TURINA, A. (1990), "Excavaciones arqueológicas en el solar de la Cava Baja, 22". Exposición Madrid del siglo IX al XI : Madrid, octubre-noviembre 1990, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Comunidad de Madrid, Dirección General de Patrimonio Cultural, pp. 283–285. 

lunes, 10 de diciembre de 2012

La villa romana y la necrópolis visigoda de Santa Lucía. Aguilafuente (Segovia)

A caballo entre la campiña y la Tierra de Pinares, coincidiendo prácticamente con el corazón geográfico de la provincia de Segovia, encontramos la localidad de Aguilafuente, que cuenta en su término municipal con varios yacimientos arqueológicos encuadrables dentro del periodo romano, posiblemente como fiel reflejo del valor que se otorgó desde antiguo a la notable aptitud agrícola que caracterizaba a estas tierras.

Sin duda su yacimiento más conocido es el de Santa Lucía,  situado a unos dos kilómetros al sureste del casco urbano siguiendo la carretera  SG-222 que lleva a Turégano, en la margen derecha del arroyo Malucas. Este enclave fue objeto de una intervención arqueológica entre los años 1968 y 1972 , dirigida por Rosario Lucas y Vicente Viñas, en la cual se sacaron a la luz tanto la parte occidental de una villa rústica del periodo romano como una necrópolis visigoda asentada posteriormente sobre el ya arruinado recinto romano. 
 
La villa romana
La cronología inicial de la villa romana se puede situar, según el estudio realizado por Jorge Esteban Molina, a finales del siglo I o principios del siglo II de nuestra era, a tenor de algunas estructuras arquitectónicas ubicadas en la zona suroeste del yacimiento romano y de ciertos fragmentos de la cerámica de lujo característica de ese momento: terra sigillata hispánica altoimperial.

Sin embargo la fase de mayor esplendor de la villa parece corresponder con el Bajo Imperio (fundamentalmente todo el siglo IV), al igual que sucede con otras residencias señoriales de similares características en la Hispania romana, especialmente en la Cuenca del Duero. En este caso, la cronología viene corroborada por los diversos hallazgos proporcionados por la excavación de 1968, en especial los numerosos fragmentos de la cerámica de lujo de este momento histórico: terra sigillata hispánica tardía, que puede ser considerada como el fósil gúia de este periodo, sin olvidar ciertos hallazgos numismáticos fechables tanto a principios del siglo IV (una moneda del periodo del emperador Constantino) como a finales del mismo (monedas de los emperadores Teodosio y Arcadio).

Pese al carácter parcial que tuvo la excavación de Lucas y Viñas, resulta incuestionable vincular la propiedad de esta residencia a un rico latifundista hispanorromano, del que son buena muestra el lujo y la suntuosidad que caracterizaba a algunas de las estancias, además de la propia estructura arquitectónica de la villa, organizada en torno a un gran patio central o peristilum. En planta destacan algunas estancias pavimentadas originalmente mediante bellos mosaicos polícromos, entre ellas el salón de recepción u oecus o el corredor norte del peristilum. En el caso del oecus el pavimento musivo se disponía sobre una superficie de más de 82 metros cuadrados, en cuya parte central se representaban cuatro caballos atados por parejas, dos ellos conservando aún las cartelas de sus nombres: Tagus y Eufrata. Ciertas estancias de la villa también muestran algunas de las interesantes soluciones arquitectónicas que caracterizaron al periodo tardoantiguo: plantas absidadas, biabsidadas o poligonales. Finalmente también se distinguen en el yacimiento restos o improntas del sistema de abastecimiento de agua, los hornos y las canalizaciones del sistema de calefacción (hipocaustum), pudiendo incluso hablarse de una posible zona termal en la parte sur de esta residencia.

La necrópolis visigoda
Esta villa de época romana parece ser abandonada a principios del siglo V, coincidiendo con un periodo de notable inestabilidad en las provincias hispanas, impulsado por la entrada en el año 409 de suevos, vándalos (asdingos y silingos) y alanos, y agravado por las luchas que se desarrollaron en el solar hispano por la propia corona imperial.
 
Aproximadamente un siglo después del abandono de la villa, a comienzos del segundo tercio del siglo VI, poblaciones visigodas aprovecharán el ya arruinado recinto romano para dotarlo de una funcionalidad funeraria, posiblemente en torno a un edificio religioso, del que puede ser un indicio determinante el capitel labrado en mármol, de estética inequívocamente visigoda, hallado en la intervención de 1968 y actualmente expuesto en el Museo de Segovia. Las excavaciones de la necrópolis también sacaron a la luz un total de 198 enterramientos, muchos de ellos conteniendo ajuares funerarios conformados a base  de ornamentos propios de la toréutica visigoda, tales como fíbulas de bronce y plata, hebillas y broches de cinturón, cuentas de collar (algunas de ellas fabricadas en un material tan valioso como el ámbar), además de recipientes cerámicos. La práctica funeraria parece extenderse durante todo el resto del siglo VI, perdurando probablemente hasta bien entrado el VII.

El Aula Arqueológica de Aguilafuente
Para lograr una adecuada difusión de estos hallazgos desde el año 2001 funciona en Aguilafuente un Aula Arqueológica, ubicada en el interior de la reacondicionada Iglesia de San Juan Bautista.


Este centro de interpretación de la villa romana y la necrópolis visigoda de Santa Lucía abre fundamentalmente los fines de semana y festivos, y allí el arqueoturista puede revivir, de manera amena y rigurosa, a través de 11 diferentes secciones y mediante diferentes técnicas expositivas, cómo era el mundo de las villas romanas, sus características constructivas, el modo de vida de sus diversos habitantes, y cómo se produce su posterior declive y transición hacia el nuevo periodo abierto a raíz de la definitiva implantación de la población goda. Este espacio cuenta además con la presencia en varias salas de los mosaicos originales extraidos de la villa, que constituyen la mejor y más amplia colección de mosaicos romanos exhumados de toda la provincia de Segovia.
 
Para saber más:



ARRANZ MINGUEZ, J. A. et alii (2005): “El Aula Arqueológica de Aguilafuente”. Castilla y León restaura. 2000-2004. Junta de Castilla y León. Valladolid, pp. 37-42.
ESTEBAN MOLINA, J. (2007): La villa romana y la necrópolis visigoda de Santa Lucía, Aguilafuente (Segovia). Nuevas aportaciones para su estudio. Ayuntamiento de Aguilafuente y Asociación Cultural Sinodal de Aguilafuente. Segovia.
ESTEBAN MOLINA, J. (2010): “El descubrimiento y la excavación arqueológica de los mosaicos de Aguilafuente en 1868 a través de la documentación de la época”. Estudios Segovianos, T. LII, 109, pp. 85-148.
LOSA HERNANDEZ, R. et alii (2004): “El Aula Arqueológica de la villa romana de Santa Lucía. Aguilafuente (Segovia)”. En VAL RECIO, J. (del) y ESCRIBANO VELASCO, C. (Eds.) Puesta en valor del patrimonio arqueológico en Castilla y León. Junta de Castilla y León. Valladolid, pp. 231-246.
LUCAS, Mª R. y VIÑAS, V. (1977a): “La villa romana de Aguilafuente (Segovia)”. Symposium Internacional “Segovia y la Arqueología Romana”. Universidad de Barcelona, Instituto de Arqueología y Prehistoria, pp. 239-255.
LUCAS, Mª R. y VIÑAS, V. (1977b): “Tecnología de la fíbula trilaminar de la necrópolis visigoda de Aguilafuente (Segovia)”. Trabajos de Prehistoria, XXXIV, pp. 389-404.
LUCAS, Mª R. (1986-1987): “La influencia africana en la iconografía equina de la villa de Aguilafuente”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 13-14, pp. 219-235.
LUCAS, Mº R. (1992): “El tema de los caballos en la pintura mural de la Meseta: Alcalá de Henares (Madrid) y Aguilafuente (Segovia)”. Actas del I Coloquio de Pintura Mural Romana en España. Generalitat Valenciana e ICRBC, Valencia, pp. 131-139.
SASTRE DE DIEGO, I. (2001): “La villa romana de Santa Lucía (Aguilafuente, Segovia). Aproximación a su estudio treinta años después de su excavación”. Espacio, Tiempo y Forma, Serie I, Prehistoria y Arqueología, 14, pp. 277-301.